La formación de la personalidad

La formación de la personalidad está extremadamente unida a las enfermedades que puedan ir surgiendo a lo largo de nuestras vidas. Por ello es importante contar con más información acerca de cómo se estructura nuestro ego.

Formación de la personalidad

Formación de la personalidad

LO QUE ENSEÑA LA GESTALT

 

“El sentido, la finalidad de la formación del ego, es cumplir con la función de conexión, o comunicación entre el si mismo y el mundo exterior o tarea. El si mismo es el portador del karma, o sea de la tarea específica que la persona debe cumplir en la vida…”.

“Es lógico que en un momento la propia supervivencia del yo ocupe toda la atención y acción de este en el mundo, y más cuando el mundo externo no da las seguridades para su desarrollo normal (infancia, adolescencia), lo que origina, cuando se estabiliza, una situación de estancamiento (el individuo no consigue darse cuenta de la existencia de una tarea que lo trasciende porque está empeñado en sostener a su yo, con lo cual queda preso de él y no ve más allá)”.

Palabras del psicólogo Alejandro Spangenberg.

LA IMPORTANCIA DEL EGO

Consolidar el ego es fundamental para cualquier individuo. Es decir, yo soy si soy capaz de diferenciarme del resto. Y para que esto suceda es menester que el ego o yo esté fuertemente constituido. ¿Por qué? Porque si no quedo atrapado en los otros, en las masas, quedo alienado al mundo externo. En este caso mi identidad serían los demás. O sea, la formación del ego es una etapa clave en el desarrollo evolutivo de cualquier individuo. La única forma (la sincera) de volcarme al resto, de relacionarme, de cumplir con mi tarea, es si poseo un yo fuerte y sostenido.

EL HUEVO

El ejemplo que expone Spangenberg es notable. Para lograr realizarnos primero debemos protegernos. Eso es la cáscara. La cáscara es nuestro escudo, nuestra coraza. Nos protege de todo aquello que puede hacernos daño. Y la única forma de salir a luz, de romper con esa cáscara, de que ella no se transforme en una cárcel (como sucede con las personas muy rígidas), es si hemos recibido suficiente calor, suficiente alimento. Si tenemos eso vamos a ser capaces de quebrar con ella y aceptar lo que nos espera. Desde que un individuo nace lo que necesita es afecto, cariño, seguridad, confianza, atención, amor. Esto es primordial para cualquier niño con intenciones de ser adulto. Si no lo tiene va a ser incapaz de romper la cáscara. Porque nunca tuvo el valor, la seguridad y la confianza para hacerlo. Si nunca se lo dieron es muy difícil que lo tenga. Y entonces se estanca, se congela, se mantiene rígido y cada vez refuerza más su cáscara. Ella es imprescindible, es cierto, pero lo es justamente para que luego de cumplir con su función protectora la quebremos y percibamos la existencia del si mismo. A partir de ese instante lleno de energía vital comprendamos que existen fuerzas que escapan a nuestro control, ríos que no podemos encauzar, pero que sí podemos nadar en ellos. Es imprescindible para que nos entreguemos a la vida, a todo su sentido; es imprescindible para que nos entreguemos a algo que nos trasciende, que va más allá del ego, que va más allá del yo.

En la sociedad occidental, el fortalecimiento del yo es imperante: estudiar, recibirse, trabajar, dinero, casarse, hijos, auto, casa, etc. Todo para satisfacer al ego. Hasta que en algún momento de la vida una pregunta nos invade: ¿para qué?

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