Dieta vibracional: ingerir alimentos con alta energía

Dieta vibracional: ingerir alimentos con alta energía

La dieta vibracional ya se viene desarrollando desde hace varios años en los cultores de la vida sana. Seguramente ingerir alimentos con alta energía cuántica sea una tendencia irreversible para los seguidores de la alimentación consciente.

En 1964 el científico británico Peter Higgs estableció una teoría. La misma fue constatada en el 2012 por los aceleradores de partículas. Por ese motivo le otorgaron un año más tarde el premio Nobel de Física. Su teoría es clara: en el vacío, en la nada, hay algo. Qué es lo que hay? Vibración. La teoría de Higgs vino a comprobar diversas tradiciones ancestrales acerca de que todo tiene una frecuencia en el Universo. Nosotros y lo que comemos también. Por eso la importancia de entender lo que representa una dieta vibracional, basada en ingerir alimentos de alta energía.

Un japonés, Masaru Emoto, realizó un experimento con las moléculas de agua. Constató que cuando el agua era tratada con «amor» las moléculas al cristalizarse se unían, mientras que cuando era tratada con «bronca u odio», las mismas se separaban. Si eso ocurre con el agua, ¿qué ocurre con nosotros que somos 80 % de ese líquido?

Sin dudas que los alimentos que ingerimos inciden mucho en nuestra frecuencia vibracional, o lo que se conoce como nuestro campo electromagnético.

Si medimos con Radiestesia la vibración de algunos alimentos podemos comprobar su frecuencia. Si es baja, media o alta. No queremos ni hablar de lo que es el agua de OSE en Uruguay, con una frecuencia vibracional mucho más baja que el agua mineral (también entre las aguas minerales hay diferencias) y muchísimo más baja que el agua solarizada.

Cuando nuestra dieta vibracional es baja, es decir, vibra en una frecuencia baja, somos más proclives a contraer enfermedades o a contar con un sistema inmunológico débil.

Acaso desarrollar una dieta vibracional baja como la que estamos haciendo actualmente en el mundo, tendrá algo que ver con el aumento sostenido de los casos de cáncer?

La dieta occidental presenta una frecuencia vibracional extremadamente baja. En Radiestesia existe una unidad de medida denominada Bovis. El ser humano vibra entre 7 mil y 8 mil unidades Bovis. Por lo tanto una dieta vibracional tiene que brindarnos alimentos que vibren en ese rango o más. Sin embargo cuando medimos el azúcar refinado, está por debajo de los 4500 bovis, lo mismo la harina blanca o los aceites refinados. Los productos congelados y enlatados vibran también muy bajo. Los productos animales muertos también vibran más abajo.

Más arriba en la escala tenemos los productos vivos. Hemos detectado miel cruda en Uruguay que vibra a 9500 unidades Bovis. Las semillas activadas como las almendras o las nueces superan las 7 mil. Cuanto más vivos los alimentos más alta será su vibración y más sano resultará para nuestro organismo y fundamentalmente para nuestras células.

Recordemos que según Masaru Emoto lo emocional también incide mucho. No es casualidad que en algunas religiones se bendicen los alimentos antes de comerlos. Al hacerlo, la vibración se eleva.

Los indios Hopi creían en purificar la sangre a través de la comida. Sus descendientes en la actualidad hablan de no comer productos refinados porque nos desconectan del Cosmos y de la Consciencia.

Cuanto más alta es la vibración, más alta es la conexión con la Naturaleza y las leyes universales. Cuanto más baja es la dieta vibracional, más nos invade el miedo y el sentimiento de separación, nos volvemos más egocéntricos y nos enfermamos con mayor facilidad.

Nuestras células sufren en una vibración baja, y también sufren las bacterias que nos ayudan a digerir los alimentos. De esta manera sería mucho más sano ingerir alimentos de alta energía vibracional, como vimos con el caso de la miel, que tiene que ser cruda y sin calentar ni procesar.

Una dieta vegana, o mejor dicho, crudi vegana, sin alimentos refinados ni procesados, nos brindaría alta vibración. Eso sí, si esa dieta permite la ingesta de azúcar refinado o de harinas blancas, la vibración no va a ser alta.

La clave en comer alimentos de alta energía está en la feria. Los vegetales y frutas, fundamentalmente los orgánicos, tienen una frecuencia vibracional alta y tienen que estar presentes en nuestra dieta, más que cualquier otro alimento. Lamentablemente nuestra cultura alimenticia no va en esa línea, basada en proteínas como la carne, el pollo, el huevo y los lácteos, sumados a alimentos procesados como los panes y las harinas.

Está en nosotros acercarnos más a nuestra salud. La alimentación consciente nos muestra un camino claro en la dieta vibracional. Tenemos todas las herramientas para desarrollarla!

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