El despertar de la consciencia: los sanadores cósmicos

El despertar de la consciencia: los sanadores cósmicos

Muchos seres humanos están alcanzando el despertar de la consciencia. Y algunos de ellos se han transformado en sanadores cósmicos, es decir, en seres que vibran en una energía de quinta dimensión y nos impulsan a ella.

Intentaremos en este breve artículo comprender la importancia de los sanadores cósmicos para la humanidad y para el planeta. Si bien en estos momentos no son muchos desde el punto de vista cuantitativo, su vibración nos ayuda a ascender de dimensión como nunca antes lo imaginamos.

Muchas personas han alcanzado un despertar de la consciencia, logrando una conexión interior y con el ambiente de una frecuencia vibracional más alta.

Desde el punto de vista de la frecuencia vibracional nos encontramos ante dos rutas a seguir, es decir, dos líneas temporales posibles: por un lado la vibración de tercera dimensión, de baja frecuencia; por otro lado la vibración de quinta dimensión, que es de alta frecuencia.

En líneas generales la mayoría de la humanidad transita por la ruta de la tercera dimensión, también conocida como la ruta de la materia o del ego. Esa ruta de baja frecuencia es ambientada en la violencia creciente, la inseguridad, el miedo, la imposición, el adoctrinamiento y por supuesto en la mala alimentación y en la disociación con la naturaleza. Infinidad de ejemplos sobran para entender esto. Basta con ver un informativo para visualizar cuál es la ruta predominante en la Tierra.

A lo largo de nuestra historia nos hemos involucrado con esa ruta de tercera dimensión. En la medida que nuestro inconsciente colectivo se ha nutrido de la baja vibración (guerras, hambre, injusticia social, destrozo ambiental), fuimos construyendo una red de energía que envuelve a la Tierra en la tercera dimensión.

El despertar de la consciencia: los sanadores cósmicos

Esa red de energía de tercera dimensión, que además es dirigida por seres de baja frecuencia que pretenden seguir en esta ruta, funciona como campo de protección, evitando que las energías cósmicas de alta vibración ingresen a nuestro planeta.

Recordemos que desde el 2012 está llegando mucha energía desde el cosmos de altísima vibración, pero que rebota en esa red o cuando logra pasar lo hace en frecuencias más bajas.

Como esa red de energía de tercera dimensión que envuelve a nuestro planeta de alguna manera se rige por lo que ocurre a nuestro nivel inconsciente, las personas funcionamos como anclas de la baja frecuencia vibracional, manteniendo a la Tierra en la ruta del ego.

El despertar de la consciencia: los sanadores cósmicos

Sin embargo la ruta de tercera dimensión de alguna manera se debilita por la presencia de la ruta de la quinta dimensión.

La ruta de la quinta dimensión tiene como eje central el amor universal, en lugar del ego y de la materia, y vibra en una frecuencia muy alta.

La ruta de la quinta dimensión se nutre de la energía de alta frecuencia proveniente del universo, o para ser más específicos, de los que muchos llaman sol central. Pero como vimos, la energía de quinta dimensión se encuentra con el problema de la red de tercera dimensión que envuelve a nuestro planeta y que impide que llegue a la Tierra con toda su potencia.

Allí radica la importancia de los sanadores cósmicos.

Los sanadores cósmicos son almas que encarnan en la Tierra para anclar la red de energía de quinta dimensión, es decir, funcionan como depuradores del inconsciente colectivo, permitiendo que el planeta reciba la luz cósmica y ascienda de dimensión.

Las personas que operan como sanadores cósmicos reciben la luz del sol central a través del séptimo chacra y luego la enlazan desde el chacra corazón a la red de quinta dimensión, siendo su sostén, conectando y elevando al planeta.

Se calcula que en el mundo hoy existen unos 200 mil sanadores cósmicos esparcidos por todas partes de la Tierra, fundamentalmente en zonas energéticas que dinamizan la vibración terrestre.

Todos podemos ser sanadores cósmicos

Sin dudas que sí. Obviamente necesitamos elevar nuestra vibración con una buena alimentación, dejando atrás la comida chatarra, beber agua solarizada y fundamentalmente conectarnos en la energía del amor. Toda persona que se conecta en la energía del amor puede llegar a ser un sanador cósmico, impulsando al resto de la humanidad a transitar por la ruta de la quinta dimensión.

De acuerdo a la ley de atracción, si aumenta dentro de la Tierra la energía de alta vibración vamos a atraer esa misma energía desde el resto del universo, en un efecto dominó imparable.

Lógicamente los seres que pretenden mantenerse en la ruta del ego o de la tercera dimensión intentarán frenar o resistirse a las energías de alta frecuencia y mantener a la Tierra en baja vibración.

¿Acaso esas energías de baja frecuencia no operaron para matar a Cristo o a Buda, entre otros?

Seguramente sí. Pero no pudieron impedir que la energía de ambos sea parte de la red de energía de la quinta dimensión que hoy pretendemos anclar. Ellos funcionaron también como sanadores cósmicos, difundiendo la ruta del amor.

Por supuesto que es complejo vibrar energéticamente como lo hicieron ellos, pero tampoco hace falta. Cada conexión desde el corazón vale por sí misma y nos impulsa a transitar en la ruta del amor. Cuando uno logra el despertar de la consciencia y abre toda la potencia del cuarto chacra se abre al mar de los sanadores cósmicos desde el lugar donde se encuentre, no importa si está en una montaña, en un campo, en una playa o en su dormitorio.

Si cada uno de nosotros eleva su frecuencia vibracional pasa a formar parte de la ola que nos lleva a la siguiente dimensión del amor. Solo hay que entregarse y esperar.

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