Los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus

Los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus

La situación sanitaria que está afrontando toda la humanidad vuelve a poner en el tapete las visiones diferentes que tenemos sobre la enfermedad. Los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus

En la segunda mitad del siglo XIX, en plena fase del imperialismo europeo, dos científicos destacados presentaban visiones diferentes acerca de la enfermedad. Hoy queremos compartir con nuestros lectores un tema más que interesante: los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus.

Bechamp fue un biólogo y químico, mientras que Pasteur, unos años más joven (de hecho fue alumno de Bechamp), se dedicó a la química y microbiología.

En plena ebullición de la supremacía europea a nivel mundial, siendo Francia la segunda potencia detrás de Inglaterra, la postura de ambos científicos terminaría definiendo a toda la medicina moderna mundial. De hecho, nuestra medicina en la actualidad se guía en los principios de Pasteur y no en los de Bechamp.

En ese sentido, conviene darnos cuenta que el camino recorrido para enfrentarse al coronavirus es el de Pasteur. Pero muchos de los supuestos negacionistas plantean que no es el camino óptimo para abordar la enfermedad.

Los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus

La rivalidad entre Pasteur y Bechamp fue permanente. Se enfrentaron tanto en discursos frente a la Academia de Ciencias de Francia como en los documentos que fueron redactando a lo largo de sus investigaciones. Bechamp sostenía que los «hallazgos» de Pasteur incluían frecuentes plagios del propio trabajo de Bechamp.

Más allá de sus enfrentamientos, en estos momentos conviene más que nunca conocer acerca de sus visiones.

Cuál es la visión de Pasteur respecto a la enfermedad?

En primer lugar sostiene que la enfermedad se genera por un agente externo al organismo. Por lo tanto, para evitar la enfermedad se vuelve imprescindible eliminar a ese agente externo.

Por supuesto que cuando hablamos de agentes externos nos referimos principalmente a virus y bacterias, más conocidos como microbios.

Es decir, Pasteur defendía la «teoría de los gérmenes» de la enfermedad o de la «infección». Cuando un germen traspasa las barreras de nuestro sistema inmunitario se produce la enfermedad.

Como consecuencia la única manera de abordar la enfermedad es eliminando los gérmenes que la provocan. Eso da lugar a una serie de medicamentos y vacunas. Es el paradigma actual de la medicina tradicional.

No es casualidad que este paradigma sea el que se haya impuesto a nivel médico, ya que permite que las industrias farmacéuticas muevan 700 mil millones de dólares cada año.

Otra cosa sería si el paradigma predominante fuera el de Bechamp.

«Estos microorganismos (gérmenes) se alimentan del material venenoso que encuentran en el organismo enfermo y lo preparan para su excreción. Estos pequeños organismos se derivan de organismos aún más pequeños llamados microzimas. Estas microzimas están presentes en los tejidos y en la sangre de todos los organismos vivos donde permanecen normalmente inactivos e inactivos. Cuando el bienestar del cuerpo humano se ve amenazado por la presencia de material potencialmente dañino, se produce una transmutación. La microzima se transforma en una bacteria o virus que inmediatamente se pone a trabajar para eliminar el cuerpo de este material dañino. Cuando las bacterias o los virus han completado su tarea de consumir el material dañino, automáticamente vuelven a la etapa de microzimas”.

Bechamp

Terapias alternativas para enfrentar el Coronavirus, Covid-19
Terapias alternativas para enfrentar el Coronavirus, Covid-19

Bechamp presentaba un visión totalmente diferente a Pasteur. Para él, «es el terreno, no el germen» lo que genera la enfermedad. En esta frase se resume toda la teoría de Bechamp. La clave de la salud es el terreno, es decir, el organismo.

Para él los gérmenes no provocan la enfermedad. La clave está en la calidad del terreno donde actúan. No son las bacterias o los virus por sí mismos los que generan la enfermedad, más bien es la calidad vital del organismo la que propicia si nos enfermamos o no. Son los subproductos químicos y los componentes de estos gérmenes que actúan sobre el metabolismo celular desequilibrado y defectuoso del cuerpo humano los que producen la enfermedad. Para Bechamp, si el metabolismo celular y el pH del cuerpo están perfectamente equilibrados, el organismo no es susceptible a ninguna enfermedad o dolencia.

También podríamos hacer extensivo este razonamiento a nuestras emociones. Ya sabemos lo que genera el estrés, la angustia y la depresión en nuestro organismo.

Vale recordar que nuestro cuerpo posee prácticamente la misma cantidad de células y de gérmenes (virus, bacterias, hongos). Esos gérmenes conviven con nosotros de forma simbiótica. Es decir, ambos obtenemos beneficios. El problema es cuando generamos un ambiente en el organismo que provoca un desbalance de esos gérmenes, propiciando que sus componentes aceleren procesos perjudiciales.

El ambiente celular alterado y enfermo, generado por una dieta insana, exposiciones ambientales tóxicas y un estilo de vida extremadamente sedentario y estresado, apoya los cambios mórbidos de gérmenes a bacterias, bacterias a virus, virus a formas fúngicas y formas fúngicas a células cancerosas en el cuerpo.

Podemos ejemplificar esta interpretación en una piscina. Cuando vemos el agua verde y llena de algas y mosquitos, ¿podemos responsabilizar a las algas o a los mosquitos? En realidad el verdadero problema es la falta de un mantenimiento adecuado del agua. Así es la enfermedad para Bechamp, si nuestro cuerpo genera un ambiente sano, los gérmenes no pueden producir daño. Mientras tanto para Pasteur el objetivo es eliminar las algas y los mosquitos sin tener en cuenta el mantenimiento del agua.

Por lo tanto para las personas es más fácil responsabilizar a un germen por su malestar que a sus propios cuidados y conductas saludables. Ante un malestar ingiero un fármaco, no modifico mi estilo de vida. Esto mueve miles de millones de dólares que favorecen a las farmacéuticas.

Vale la pena considerar que no son los patógenos los que propician la enfermedad, solo aparecen debido a un terreno celular alterado por nuestro estilo de vida. Los mosquitos buscan el agua estancada, pero no hacen que la piscina se estanque.

Los paradigmas de Pasteur y Bechamp enfrentados por el coronavirus

Sin dudas que estos dos paradigmas se pueden traspolar a lo que sucede con el coronavirus en la actualidad.

La medicina tradicional advierte que el único camino posible para reestablecer la salud y evitar el contagio es la vacunación, el tapabocas y el distanciamiento físico. Allí los grandes medios de comunicación dedican horas y horas a establecer ese discurso día tras día.

Pero en muy pocos casos se explica la importancia de mejorar el «terreno», es decir, ¿qué hacemos para mejorar las condiciones de nuestro organismo y de esa manera evitar que los gérmenes operen de forma desequilibrada?

Hace tiempo escribíamos un artículo sobre algunos de esos aspectos para mejorar y elevar nuestro estado de salud.

Sin embargo a nivel global, a nivel médico, ese abordaje no se realiza ni se toma en cuenta, apenas se brindan testimonios de vida sana y nutrición. La única solución que se nos impone es la de la vacuna. Vacunas que además son experimentales y de las que no se sabe nada acerca de su seguridad a mediano y largo plazo. Por otra parte habría que preguntarse cómo afectan esas vacunas a las condiciones generales de nuestros organismos. Quizás, y como dicen algunos genetistas y biólogos no escuchados por los medios de comunicación, sea peor el remedio que la enfermedad.

En este momento no entraremos en esa polémica. Pero sí podemos afirmar que nos sentimos más identificados con el paradigma de Bechamp que con el de Pasteur.

De alguna manera estamos convencidos que el ambiente, el terreno, el organismo, es el que permite la enfermedad, y por supuesto, todo lo contrario, la salud.

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